EL MEJOR BLOG DEL UNIVERSO presenta la 5ª parte de esta serie de 7 artículos, todos catalogados bajo el siguiente link: CLICKEÁ ACÁ para leer las demás partes ya publicadas!
Viernes 19 de Diciembre:
Todos mis elfos renunciaron o expresaron sus intenciones de renunciar el día 23. No sé si fue por la mierda en el suelo, pero ahora estoy bastante seguro de que debí hacer que otro la limpiara. Además, los clientes se están poniendo cada vez más abusivos. Toto Foto se nos unió a Santa y a mí en la Cabaña durante los descansos, lo cual significa que los únicos adultos que trabajamos acá estamos todos bebiendo alcohol a lo largo del día. Toto Foto estuvo en los Cuerpos de Paz. Me siento medio mal. Estos tipos hicieron cagadas que yo sólo leí en libros –literalmente, he leído libros sobre las cosas que hicieron- y yo soy el mocoso universitario que es puesto a cargo de ellos.
Tenemos un gabinete cerrado lleno de una gran colección de escabio y una botella enorme de enjuague bucal sabor peperina. El enjuague bucal lo compré yo con el propósito de disimular la bebida clandestina por parte del personal, pero no tengo ni puta idea de dónde vino todo el resto del alcohol. Es algo así como la multiplicación de los panes y los peces, salvo que con chupi, aunque es probable que Jesús no esté involucrado. En cuanto a la crisis de personal venidera, no hay mucho que yo pueda hacer. Podría darme una vuelta por esa agencia itinerante de empleos y traerme una cuadrilla de trabajadores indocumentados. La verdad que no sé qué hacer.
Domingo 21 de Diciembre:
Atareado. Embriagado. Y ahora, aparentemente, librado a mi suerte. Hace un día el Gordo cayó a las 11:00 AM. Pensé que nos correría a todos, pero cuando pasamos a mi oficina –léase: la Cabaña- se hizo evidente que el tipo venía colocado con algo muy duro. Sus pupilas estaban como platos, y no paraba de preguntar si alguien había venido buscándolo. Preguntaba una y otra y otra y otra vez, mientras por lo bajo murmuraba con frecuencia algo que yo no pude entender. Era como si a un colibrí con esquizofrenia paranoide le hubieran metido un frasco entero de barbitúricos. Yo mismo le ofrecí un trago para que al menos se calmara un poco. Él agarró la caja con lo que fuera que hubiésemos ganado hasta ese momento del día y se fue. Yo sabía que no lo volvería a ver jamás. He visto algo así antes. Mi primer trabajo fue en el último turno en la pizzería Little Caesars, y una noche miré cómo nuestros gerentes vinieron y vaciaron la caja fuerte así como de improviso. Cuando los del turno de la mañana aparecieron al día siguiente las puertas estaban cerradas con llave. Todas las Little Caesars de la zona estaban cerradas. La franquicia local de Little Caesars quedó culo para arriba. La mayoría de sus antiguos edificios son ahora cuevas de mejicanos. Ni yo ni los otros recibimos nunca nuestro último cheque. Por eso, apenas el Gordo se las tomó, impuse una nueva regla: efectivo únicamente. A mi gente se le va a pagar.





Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya